¿HABRÁ QUE APOYAR LA CULTURA QUE NOS APOYA?
¡ANTES DE QUE SE HAGA DEMASIADO TARDE!
¡YA HAN PAGADO!
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¡¡CONCIERTO PARA TODOS!!
El próximo viernes, 25 de abril de 2008, en el siete de la calle Calatrava en Ciudad Real. A las 19:30.
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EL OTRO DÍA EN BARCELONA
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La relación precio calidad da vértigo. ¡Tanta calidad a tan buen precio! ¿Cómo algo tan valioso cuesta tan poco? ¿Qué es el secreto? ¿Cuál la maravilla?
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Barcelona estaba tremenda: atractiva, rápida, muy visitada, entusiasmante. Truenos y relámpagos y, al fin, en abril, lluvias mil. Antes del concierto. Después lució la mejor luz. Como la de de los cuatro grandes jueves que brillan más que el sol. En este jueves 17 de abril de 2008.
¿No tiene también el Taj Mahal , en el medio, como los jueves, un pasillo de excepción? Esta maravilla que vivimos venía desde lo más común, desde la escultura de Colón seguido del paseillo Ramblas arriba; Mercado, zumos naturales; Liceu, sumas culturales; mudas las mejores esculturas vivas del mundo, probablemente; con más de cien idiomas en el aire, de ella dicen que es bilingüe ... hasta la bulliciosa plaza de Cataluña.
Lo menos frecuente empezó ya en el auditorio del número siete de esa plaza pues tiene dos salas de butacas en forma de uve que, como buen ángulo agudo, convergen en el vértice. ¿Y qué? Pues que en el área central, separando los lados, hay un edificio que impide que los que están sentados en una parte vean a los de la otra.
Mirando a un lado o a otro, ahí, en el vertex, Ángel Cabrera, con el piano y Laia Falcón, con sus elecciones, voz y gestos, hicieron lo más monumental de la tarde: un enorme escenario muy elegante, emocionante y variadísimo. Colmándolo, pieza a pieza, de potentes iconos de finales del siglo IXX y principios del XX. En los apenas doce metros cuadrado, además irregulares, reservados para la maravilla , ¡en la ciudad de Gaudí!, profesionales impecables, Laia y Ángel, se convirtieron en geniales arquitectos mironianos, dalinianos y picassianos para fabricar y regalarnos una hermosa sala de fiesta para la vista y el oído, un marco muy bien interpretado, diseñado, tocado, cantado y representado, como conviene a los grandísimos poetas convocados. Vidrieras musicales llenas de textura, luz, forma y color. Una dinámica inteligente. Olor de santos.
Varios premios nóbeles en la cita: Bjornson, Andersen, Ibsen, de la mano y música de Grieg, en noruego. Canciones de la Comunidad gitana -todos con sus nombres- con la fuerza y delicias musicales de Dvorack, en checo. Bécquer, Lejárraga, de Castro y su Comunidad de propietarios del idioma -¿cómo puede ser anónimo el autor de un poema?- dieron textos para la música de Manuel de Falla, en español. Brecht, en alemán. Magré y Fernay en francés con Kurt Weill. También el inglés sureño del Summertime hizo su aparición con los Gershwin: Ira, el texto y George, la música.
Pero como se decía del mejor teatro: el concierto con Laia Falcón, fue, una vez más, un lugar de encuentro y reencuentro de amigos: los músicos, encantados testigos, con opinión bien entrenada dijeron maravillas: Orueta, Iwona Sobotka, Joan Bruno… los profesores universitarios veteranos, muy emocionados, llorando, saltando, felices con sus poetas vivenciales: María José Díaz-Aguado, Pilar Gonzáles, Gracia Rodríguez, Pablo Falcón… los pintores Montse y Joan Claret, veteranos resistentes condales… los jóvenes investigadores veteranos del Colegio de España de París... los jóvenes profesionales que ya han hecho su upgrade musical y disfrutan con la multiculturalidad, la técnica muy elaborada, el gesto preciso, la palabra bella y las armonías del patrimonio universal.
La relación precio calidad da vértigo. ¿Cuál es el truco? ¿Cuál la maravilla? ¿Cuál es la edad de máximo rendimiento de un físico, de un músico, de un economista? ¿Coincide con su cachet, alguna vez? ¿Será este el misterio? ¡Algo tan valioso costando tan poco!
¡Qué maravilla!
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